POV de Elena
La biblioteca siempre había sido mi refugio, pero esta noche se sentía como una jaula.
Me senté acurrucada en mi silla habitual junto a la ventana, mirando el jardín abajo. Mi mente seguía volviendo a los mismos eventos, reproduciéndolos una y otra vez como una película que no podía detener.
La gala. Esos hombres peligrosos evaluándome como mercancía. Los ojos muertos de Luca Santoro estudiando mi rostro, sabiendo exactamente quién era yo. Sabiendo lo que le había hecho a mi madre.