*Kyle*
-Mi niño, vas a ser papá.
Amara, mi nana desde que tengo uso de razón, llega a mi despacho con un sobre en sus manos y lágrimas en los ojos, por lo que imagino que ya llegaron de la consulta con la obstetra.
- ¿Y qué quieres que haga, Amara? ¿Que llore de felicidad? Lamento decirte que no lo haré. No siento ninguna clase de emoción por todo esto.
No alzo la cabeza, pero sé que ella me está fulminando con la mirada.
Cuando Alejandra me dijo que tenía cuatro semanas de embarazo, todo en m