Que pensara de esa manera le dolía un poco, sentía esa presión en su pecho y el corazón le latía con fuerza, amenazando con salirse de su pecho.
—Yo que tú dejaría de pensar así —le aconsejó y besó su frente.
—Buenas noches, Tina.
—Descansa, precioso. Te quiero mucho.
—Y yo más —le regaló una sonrisita antes de salir.
...
Luca Ferrari había llegado a los Estados Unidos, había acordado verse con Maximiliano, quien tenía que decirle sobre un tema interesante.
Había llegado temprano a la ofic