Aquella tarde, el despacho de Cale volvió a llenarse de ese ambiente que ya le resultaba tan familiar.
Varios montones de documentos cubrían parte del escritorio, algunos reportes financieros esperaban su aprobación y, sobre todo, la agenda de reuniones de las próximas dos semanas ya aparecía organizada en el monitor. Después de pasar casi todo el día fuera en varias reuniones importantes, Cale por fin regresó al despacho.
Pero la calma no duró mucho. Vincent entró unos minutos después con un so