44. El secuestro
Catalina:
Íbamos camino a un refugio, Samir nos había dejado en buenas manos, Bianca era su nombre, mientras que él se encargaba de vigilar a Nathan, y me dolía, pero la seguridad de mis hijos era lo primordial, y no podía confiar en alguien que, aunque se haya arrepentido a último momento, quisiera quitarnos la paz y llevarse a mi niña. A la bebé que Pilar nos encomendó, y aunque el no le hiciera daño, se lo estaba haciendo a Tano, el que por cierto me tenía preocupada, así que tome mi teléfon