"¿Hay algo en lo que no seas tan tacaño?" Le preguntó Theodore, por lo que todos nos reímos.
"De hecho, sí. Cuando le compro cosas a mi compañera, no pienso en cuanto vale, solo se lo doy y ya." Respondió Leo, deteniéndose en las escaleras y volteándose para vernos, con una sonrisa brillante.
Todos nos reímos, ahora entendía porque Amelia usaba cosas tan costosas. De hecho, las joyas de Tamia que llegaron desde el Este, también valían mucho.
Seguimos subiendo las escaleras hasta que llegamos a u