Caroline se adentró más en la oficina, cautelosa pero decidida.
Los cajones y estantes daban un aire de elegancia y orden meticuloso, lo que la hizo preguntarse si encontraría lo que buscaba.
Cada movimiento de sus pasos resonaba en la habitación, creando una atmósfera de intriga.
Después de explorar minuciosamente esos cajones, vio que contenían horarios, tareas, guías, y otras cosas que no eran de su interés.
Sus ojos verdes limón se posaron en un antiguo escritorio, adornado con glamuro