HOLLY
Los ojos de Asher Van Doren son más duros y gélidos que el cruel invierno, su rostro permanece en blanco, es imposible respirar con tranquilidad, cuando estoy delante del hombre más cruel que he conocido en mi vida.
El silencio que nos rodea es demasiado perturbador, cierra con un movimiento lento su laptop sin cortar en ningún momento, contacto visual conmigo.
—Repite eso —el tono de su voz no es negociable.
Trago grueso.
—Si acepta darle empleo a mi hermana Polly, yo me iré, firmaré