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Me desperté muy temprano, me vestí, tomé la computadora portátil y salí, la casa estaba en un silencio sepulcral, descubrí que la puerta del patio estaba abierta, me senté a la sombra de un gran árbol de mango que reinaba todo ese jardín trasero, encendí un cigarrillo y me dispuse a pensar en nada, intentaba imitar sin éxito a quienes meditan, ellos dicen que si pones la mente en blanco al final te relajarás lo suficiente como para poder ver con claridad lo que te rodea, eso hace falta, sobre

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