Mi cabeza estaba dispersa, mis pensamientos eran un remolino y la coherencia no era algo que tuviera en ese momento. Por supuesto que no. Ni siquiera había recordado que tenía que ir a buscar a mi hijo y aunque me sentía de alguna forma irresponsable por haberlo olvidado, sabía que la mejor decisión era haber dejado que Khail fuera por él.
Después de todo Adam vivía bajo su mismo techo por culpa de su madre, de querer hacerle daño no esperaría a ir a la escuela en busca de él para causárselo.
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