—¡Duque! ¡Déjame! ¡Ya! ¡Vete! ¿Por qué me traes aquí?— Belinda puntuó cada palabra con pausas dramáticas. Quería que cada palabra contara. Belinda entró en pánico cuando la sacaron del restaurante. Inmediatamente la arrojaron prácticamente a la suite presidencial del hotel de lujo. Su ansiedad se hizo más fuerte a cada segundo.
Duque no respondió. Su hermoso rostro reflejaba una maldad fascinante bajo las luces de colores. Una sonrisa apareció en su rostro. '¿Tienes miedo ahora? Un poco tarde,