La habitación queda en un completo silencio y siento como si me hubieran echado un balde de agua fría encima. Mi corazón se acelera de golpe y mis manos sudaban y temblaban sin control.
Esto... Esto no puede ser posible.
—¿Qué? —susurro sin aliento, totalmente perdida de lo que pasaba a mi alrededor—. ¿Teresa murió?
Pero, ella...
Dios.
—Esta mañana Alex me llamó pidiendo el día libre porque su mamá había tenido una crisis. —Los ojos se me llenan de lágrimas en cuanto escucho aquella explic