James no podía conciliar el sueño.
Había estado recordando una y otra vez los acontecimientos que habían ocurrido.
Ya no controlaba la situación. No tenía ni idea de lo que el Rey o las otras fuerzas que apoyaban al Emperador estaban tramando.
El Palacio del Dios-Rey solo sirvió para complicar aún más las cosas. ¿Qué pretendían?
La noche transcurrió en silencio.
Al día siguiente...
La residencia Caden rebosaba con sus numerosos visitantes.
El Señor Lee y el Rey fueron los primeros