Thea tenía dos heridas de bala en la pierna.
Intentó sacar a James de la cueva, pero la sangre seguía emanando de sus heridas. Cada paso que daba le hacía correr más sangre por la pierna. Además, cada paso le causaba un dolor agonizante. Thea estaba a punto de desmayarse por la intensidad del dolor y la pérdida de sangre.
Abrumada por el insoportable dolor, las lágrimas no dejaban de rodar por sus mejillas.
Ya no podía moverse, y mucho menos arrastrar con ella a un hombre adulto.
Sujetando c