Thea reprendió: “James, si quieres hacer algo en el futuro, tienes que hablarlo conmigo. No tomes decisiones por tu cuenta, ¿de acuerdo?”.
“Sí”.
James la tranquilizó: “¡Cariño, seguro que en el futuro lo hablaré todo contigo! Hoy estuve todo el día de un lado a otro y estoy agotado. También me duele la espalda. Ayúdame a masajearme los hombros, cariño”.
Thea también sabía que ser un vendedor era agotador, sobre todo en una gran compañía.
Se acercó y masajeó los hombros de James.
“¡Vaya, qu