¡Bum!
Las dos espadas volvieron a chocar.
Una fuerza increíble sacudió el aire, haciendo volar a James y a Yorick.
“¡Buagh!”.
Cuando James fue derribado, escupió otra bocanada de sangre.
Cayó en picado desde el cielo pero se detuvo antes de llegar al suelo.
James aterrizó de manera firme sobre una enorme roca.
La roca se hizo añicos en cuanto sus pies entraron en contacto con ella, e innumerables fragmentos de roca estallaron en el cielo.
James extendió la mano y se limpió la sangre de l