“¡Ja!”.
Al escuchar esto, el joven de túnica blanca se rio disimuladamente.
Él miró a Callan con una mueca de desprecio, entonces su rostro se tornó sombrío y dijo con frialdad: “¿Quién te crees que eres? ¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera? No importa quién eres en el mundo exterior. Cuando estás en la Villa de la Espada Divina, sigues nuestras reglas. No estamos aceptando invitados en este momento. Váyanse, o si no…”.
“¿O si no qué?”.
Callan miró al hombre de la túnica blanca.
“Muer