Noah mira a Santiago esperando su respuesta, pero este sólo lo mira con una expresión divertida. Se pone de pie para ir por el plato de galletas y luego vuelve a sentarse para ver a Noah unos segundos más, hasta que este no aguanta y le dice.
—¿No vas a decirme nada?
—Sí, primero déjame endulzarme un poco o las palabras que saldrán de mi boca puede ser peores que el putazo que te di.
—Sé que estás molesto, pero…
—No estoy molesto, en realidad estoy feliz de que al fin reconozcas lo que sientes