Aunque el aspecto de Darryl había cambiado, e Yvette no sabía que era él a primera vista, no había forma de que pudiera haber olvidado su voz. Ella supo que era él en el segundo que lo escuchó.
Realmente era él. Ese hombre siempre aparecía cuando más lo necesitaba.
Yvette estaba abrumada hasta que se le brotaron las lágrimas. Al mismo tiempo, estaba preocupada mientras gritaba: "Ten cuidado, Darryl. Ese Mártir Demoníaco es muy fuerte. No pude derrotarlo ni con mi alma demoníaca".
"¡No te preo