Nadie se atrevía a hacer preguntas porque no tenían ni idea de la situación actual. Todo el Palacio Imperial del Cielo estaba en un silencio sepulcral.
El General Solar no tenía miedo, pero no tenía palabras para expresar la reticencia que sentía en el fondo.
"Su Majestad, soy inocente. No me he confabulado con Darryl. Jamás se me habría ocurrido traicionar a la Región Divina ni a usted", dijo, arrodillándose y sonando agraviado.
‘He sido leal, pero Su Majestad eligió no creerme’, pensó.
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