Eran las cuatro de la mañana cuando empezó a lloviznar y Darryl volvió a dormirse. Esta vez, soñó de forma intermitente y vagamente sintió que alguien le pateaba la pierna.
De repente se despertó y miró hacia arriba para ver a Dax de pie junto a la puerta mirándolo con una gran sonrisa en su rostro.
“¿Darryl? ¿Estás tratando de hacerme reír haciendo como si fueras mi guardaespaldas? ¡Jaja!" Dax se rio, balanceándose hacia adelante y atrás.
En ese instante, los ojos de Darryl se llenaron de