Mientras hablaban, Darryl la ayudó a secarse las lágrimas de la cara. Le dolía el corazón y no podía dejar de decir: “Lilybud, es mi culpa. Soy una basura; todo esto es mi culpa. Nunca más nos separaremos de ahora en adelante. Por favor, perdóname. Por favor, no te enfades”.
Mientras hablaba, Darryl puso una cara graciosa.
Las lágrimas de Lily se convirtieron en risas mientras golpeaba su pecho de forma juguetona: “Está bien, está bien. Ya no estaré enojada. ¿Cómo está tu herida?”.
“Estoy bie