¡El dormitorio se quedó en silencio por unos segundos!
Yvette miró a Sloan intensamente; estaba tan nerviosa que sus palmas empezaron a sudar.
Darryl estaba debajo de la cama; no habría oportunidad de escapar si Sloan decidía decir la verdad.
“¡Su Majestad!”.
Sloan se mordió los labios. Mantuvo una cara seria mientras decía respetuosamente: “Darryl no ha venido aquí”.
Yvette se calmó tras escuchar la respuesta de Sloan; estaba encantada. ‘¡La Hermana Sloan no traicionó a Darryl!’.
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