Rocío, volvió a la cama y de metió bajo las suaves sábanas, estaba furiosa con su jefe por atrevido, mira que entrar a su habitación sin su permiso y además argumentando cosas tan ilógicas, quería poder darle coñazos hasta que se cansara
La asistente pensó que por ese día la dejaría de molestar, pero se apresuró por qué su celular volvió a timbrar con el tono que tenía para él, Rocío, pataleó por debajo de la colcha frustrada — ¿y ahora que diablos quiere ese dictador? ¡parece que vive para jod