Magnolia suspiró mientras miraba a su alrededor, —David, ven conmigo por aquí.
—¿Por qué? ¿No podemos hablar aquí?
David dijo que no.
Magnolia tiró de su bata blanca, —David, por favor, ven conmigo, no es conveniente hablar aquí, no podemos molestar a la abuela Vargas.
Al final, David cedió.
Magnolia condujo a David al otro extremo del pasillo, con su cabecita inclinada, —David, debería contártelo.
—Bueno, te escucho. Dime, ¿cuál es tu relación con Ricardo y de quién es el bebé que llevas en el