La expresión de Magnolia se congeló al mirar su teléfono móvil.
El aviso de llamadas mostraba: Cabrón.
Levantó la vista y contestó con calma: —es una llamada molesta, no hace falta que conteste.
Javier frunció el ceño: —¿quién te acosa?
¿Podría ser Ricardo, aquel cabrón divorciado?
Magnolia frunció los labios: —acabo de comprar una casa, así que no paran de entrar llamadas de reformas.
Javier asintió con la cabeza.
Miró a Magnolia: —Magnolia, si te intimida, tienes que decírmelo, soy tu hermano.