Magnolia oyó a Rosalía mencionar al niño y supo que la mujer estaba a punto de empezar a presumirlo.
Apretó la mano de Luisa, dándole a entender que no era el momento de ser impulsiva y que Rosalía estaba sacando el tema del niño a propósito para irritar a Luisa y que cometiera un error.
En este momento, la paciencia era más clave.
Luisa tenía que ser calmarse, no podía caer en la trampa de Rosalía.
Luisa respiró hondo y acabó conteniéndolo sin decir nada.
Cuando el presidente oyó hablar del niñ