Julio miró la posición, —¿Sería demasiado llamativo colgarla aquí?
—Sólo lo cuelgo para la abuela.
Julio sentía que cada vez comprendía menos a su jefe.
Durante varios días seguidos, Magnolia estuvo un poco distraída.
Después de todo, el pedido había terminado y no se había hecho el pago final.
Pero cuando pensaba en Ricardo, se acordaba del beso aquel día, que le dio vergüenza.
Carmen se acercó con café, —¿Aún no te ha cobrado el último pago? ¿Has ofendido al cliente otra vez?
Magnolia c