Lila
Estaba sentada a la mesa del comedor frente a Mark. La comida era sencilla. Pollo y arroz. Él la había cocinado. La casa estaba tan silenciosa que podía oír el tictac del reloj en la sala de estar. Mamá solía llenar cada habitación de conversación y risas. Ahora solo éramos nosotros dos.
Mantuve la mirada en el plato, pero mi mente no se quedaba quieta. Mark era el esposo de mamá. Se había casado con ella hacía dos años. Era mayor, de unos cuarenta y pico, alto y fuerte, con manos ásperas