Emily.-
De regreso termino en mi cafetería favorita, si antes era adicta al café ahora lo soy más así compro también unos cuantos pasteles para Diogo y Daniel sé que es fanático de chessecake, cuando abro la puerta me paralizo por completo.
— ¿Acaso me está siguiendo? –Me acerco hasta la mesa donde se encuentra el padre biológico de Diogo, él le da un sorbo a su capuchino.
— No, la verdad es que no –Una mesera se acerca.
— Jefe aquí están las cuentas de este mes del restaurante –Frunzo el ceño.