El ambiente en el restaurante se había vuelto sofocante. Clara aún intentaba procesar lo que había sucedido. Sentía la mirada de todos los comensales sobre ella. La bofetada de Sofía aún resonaba en su oído, como un eco sordo y humillante. Alejandro había logrado calmar la situación, al menos por un momento, pero la tensión palpable en el aire no se había disipado.
Clara, con una sonrisa tensa y temblorosa, se inclinó hacia Alejandro y, con una voz baja pero firme, dijo:
— Alejandro... ha sido s