Capítulo 56 —Agua para el alma
Narrador:
Mickaela dejó caer la cabeza en el respaldo del sofá, sus lágrimas finalmente detenidas, aunque sus ojos seguían enrojecidos y su rostro cansado. Xavier permaneció a su lado, en silencio, como un pilar sólido en medio del caos que la rodeaba. Finalmente, le acarició la mejilla.
—Deberías tomar una ducha caliente. Te hará sentir mejor. —su voz era baja y calmada.
Mickaela lo miró, dudando por un momento, pero asintió lentamente.
—Tienes razón. Creo que lo