En casa esa noche las cosas estaban calmadas, mirando de costado en la habitación del fondo Sebas dormía profundamente. Rose caminaba por el amplio espacio entre las habitaciones, abriendo la puerta de las habitaciones contiguas decidía entrar en aquella que por años había ocupado Lili, acercándose a la ventana, descubría que el pasado puede venir en instantáneas, reflejos de los momentos atesorados. La imagen de una niña risueña jugando con sus hermanos aparecía ante sus ojos.
-Mamá ven, vamos