Jen Saldaña
Miami
Ese día ya no vi más a mi amado Jacob, después de la comida me dio mucho sueño y subí a mi recámara con el fin de poder dormir un buen rato. Estaba cerrando los ojos cuando recibí una llamada y era de él, de mi Jacob por lo que me senté en la cama, me acomodé el cabello con las manos y le respondí. Estaba emocionada.
–Hola Jacob, ¿Cómo estás mi amor? –Lo saludé cariñosamente – Te extrañé, pensé que nos íbamos a alcanzar a ver.
Como no me había llamado, yo no quise presionarlo