Habían tantas señales que sugerían que Dixon Gregg no había sufrido de amnesia, pero nunca había podido obtener pruebas, hasta ahora.
“¡Estabas fingiendo todo este tiempo! ¡Sin vergüenza!”.
Dixon tenía una sonrisa traviesa en su rostro. Su comportamiento casual me irritaba, como si no significara nada el hecho de que yo supiera de su falsa amnesia.
Fui engañada.
Una parte de mi quería prohibirle la entrada y dejarlo ahí afuera con el clima de la noche. Como si sintiera mis intenciones, Dixo