El mero roce de su piel con la de ella la calmó como ninguna otra cosa podría hacerlo. Sonrió, y su delicada sonrisa contuvo las acuciantes ganas que tenía Dave de devorarla.
'No es nada importante, mi alfa', musitó con tristeza, tratando infructuosamente de ocultar el temblor de su voz.
Dave frunció el ceño al tiempo que sus ojos se empeñaban en hallar alguna señal arcana en el semblante de ella.
'No me gusta que me ocultes cosas, Amaris. ¿Por qué no te abres conmigo?'.
'Porque no hay nada que