—Creo que lo mejor será que regresemos a casa. —Niego una vez más y trato de respirar hondo, intentando controlar mis náuseas. Logan se aleja de mí un momento y, cuando vuelve, me da una botella con agua. Se veía bastante preocupado—. Larissa, estás muy pálida.
Ya estábamos a mitad de camino a mi antiguo hogar. Todo iba de maravilla; Liv estaba de buen humor, Logan y yo también, pero nuestro pequeño bebé parecía estar muy sensible. Unos veinte minutos después de iniciar el viaje, comenzaron las