Curveando los labios, lejos de la vista de su estudiante, Marco oculto la satisfacción de la respuesta que le dio, aprovechándolo en secreto para poder tocarla de manera pulcra con la excusa de ayudarla. Consiente del atrevimiento que se tomaba al pasarse de la raya, decidió ignorarse por un momento y colocarse una raya adicional al hecho de propasarse.
Sin espera, la imaginación joven no se hizo esperar así como los posibles escenarios de películas que había visto donde el tacto escalaba a po