—Y dale con eso de morir, ya basta madre, estoy harta de escucharlo, además del hecho de que me dices las cosas más egoístas y terribles del mundo
Olivia miro un notable gesto lleno de disgusto, mientras Elie no se detenía ni por un solo segundo con sus palabras
—¿Qué hay de mi corazón? Piensas en que quieres mi felicidad y no sé qué tonterías, ¿pero ¿qué hay de mí? ¿Qué hay de lo que yo deseo? ¿Qué hay de ese niño? ¿De tu nieto? ¿Y si tiene una mala vida? ¿Solo lo dejo y ya? No estoy dispuesta