—Nikolay estábamos marcándote porque…
—Tu cállate mentirosa—los latidos de mi corazón se descontrolan—nunca me imagine de ti esta traición.
—De que estas hablando por Dios—se queja Aleska—háblame porque no creo haber hecho algo para que te portes de esta manera.
—Tu—da un paso hacia y mi retrocedo llena de miedo con la mirada que me dedica llena de furia, decepción—voy hacer que te pudras en la cárcel.
—¿Nik que pasa? —pregunto en hilo de voz—yo…
—Que hiciste—me toma del brazo asustándome.