Esmeralda
El día se había pasado en un abrir y cerrar de ojos. Después de irme de la casa que compartía con Íker, me tomé una hora para ir al médico. Estaba cansada, con la cabeza a punto de estallar y, con lo ocurrido recientemente, mi mente no estaba clara. Pasé el rato con mis amigos, pero al llegar a casa, me lo encontré de frente. Ni siquiera me había dado un día libre, y esto ya me estaba sobrepasando.
Sabía que debíamos hablar, que había cosas en el aire. Fuimos pareja por un par de meses