Capitulo 8.
ACACIA LUNA.
Una semana después.
—Odio las mañanas —me dice bostezando—. En serio, las odio.
—Ya somos dos —le digo bebiendo un poco de cafe—. Pero, lamentablemente, somos adultos, asi que no hay nada que podamos haces más que soportarlo.
—Ya quiero jubilarme —me revela— ¿Te imaginas? Así me levantaria a la hora que yo quisiera y no me tendria que preocupar nada más que por lo que voy a hacer para entretenerme día a día.
—Ese tipo de mi vida a mi no me gustaria.
—Lo sé, no te puedas quedar much