En la mañana siguiente, Rebecca es la primera en despertar. Abre los ojos y siente que su cabeza da vueltas. Pronto se da cuenta de que está acostada en el pecho de Alex. Asustada, da un pequeño salto de la cama, despertándolo. Alex la mira y, avergonzada, ella cubre sus pechos con las manos.
– ¿Cuál es el problema ahora, Rebecca? – le pregunta, cerrando los ojos nuevamente. – Está en la silla, ¿qué estás buscando? – le dice, sentándose en la cama.
– ¿Qué hice? – se pregunta en voz baja, tomand