Alana se levantó rápidamente de la cama sin dejar de observar el magnífico físico de su marido, que dormía plácidamente. Su mente comenzó a trabajar a toda velocidad ¿Qué recordaría su marido al día siguiente? No quería ni imaginarse lo que pasaría si llegaba a enterarse que lo había dormido con un té. Tenía que hacer algo para hacerle creer que al fin había logrado su propósito: Acostarse con ella.
Necesitaba una prueba física, algo que le asegure que ella había sido suya esa noche ¿Pero q