Cuando los otros dos escucharon esto, se dibujaron unas sonrisas siniestras en sus rostros, y el primer hermano dijo: “después de él solo faltara uno más y podremos vivir tranquilamente”.
Con una pausa, el hombre dirigió su mirada a la mujer amable y dijo con una sonrisa coqueta: “Vanesa, si tú querías acostarte conmigo y yo contigo, por que perdemos el tiempo apostando….
La mujer llamada Vanesa, era el segundo dios de la guerra y la que estaba a su lado era la tercera diosa de la guerra Helen,