Por alguna razón, no sentía ni una pisca de nerviosismo, ni una pisca de emoción, simplemente me sentía confiado, es como cuando vas a la guerra bien preparado y con toda la información del oponente sin que ellos sepan de tu existencia en su territorio.
A pesar de que quizá, se esperen mi llegada, ninguno sabe mi verdadero propósito para con ellos.
Nos dirigimos a la pequeña villa de los Codee, cuando llegamos, el V90 Cross Country en el que Jessica y sus padres fueron a la ceremonia ya había