Victoria no contestó nada. Se limitó a asentir con un movimiento lento y rígido. Se cruzó de brazos sobre la barra, ocultando su mano izquierda bajo el codo derecho para dejar de ver el anillo.
El silencio cayó en la cocina por un minuto completo. Emilio dejó su taza sobre la barra. Dejó el pan tost