La expresión de Daniel cambió al oír la puerta. No esperaban a nadie ya que eran personas que parecían esconderse del mundo entero.
—¿Esperas a alguien? —preguntó Rebecca.
Ni siquiera a plena luz del día era seguro abrir la puerta de aquel viejo edificio que no tenía seguridad. ¡Claro! ¿Cómo iban a pensar siquiera en la seguridad cuando se escondían de las autoridades?
—No lo creo—, dijo Daniel, todo preocupado.
Sin perder otro segundo, Daniel se levantó y se dirigió directamente a la puerta, d