De repente, perdido en la nada, volvieron a él las imágenes de aquel momento en el que se encontró mirando a los ojos de la muerte.
—¿Dónde está Graciela? ¡¿Dónde está Graciela?!— Gritaba Daniel mientras su hermano lo abrazaba cada segundo con más fuerza. —¡¿Dónde está Graciela?!
—¡Por favor, Daniel, cálmate!
—¡Quiero verla, dónde está! —Daniel seguía reclamando al ver la escena del crimen siendo increpado por la policía.
De repente uno de los hombres que estaban por allí se le acercó. Daniel