—¿Y quieres perder la virginidad conmigo? —Se señaló a sí mismo.
—Yo te he conocido y me has gustado siendo virgen, ¿Qué quieres que haga? —Alzó los brazos, sin más explicación.
—¿Por qué me has elegido a mí para que sea tu primera vez? —Tomó suave su mentón y la miró a los ojos. Lo que ansiaba era que ella le diera una buena razón, para arrepentirse y dejarla fuera de sus verdaderas intenciones.
—No es que te haya escogido para que me desvirgues y ya, es que... creo que me enamoré de ti, y des